PEMEX.
El sindicato petrolero al mando del líder obrero marxista Vicente Lombardo Toledano presionó al Presidente Lázaro Cárdenas para que nacionalizara la industria petrolera, evento que se llevó a cabo en 1937, como resultado de un conflicto salarial entre el sindicato y las empresas petroleras foráneas. Cárdenas creó Pemex en 1938 y desde el inicio el sindicato procuró controlar la empresa. Ello fue posible en la práctica ya que la Junta Directiva de 11 miembros incluía cinco miembros nombrados por el sindicato, mientras que los otros seis miembros eran nombrados por el presidente de la república, quien estaba muy alineado con los trabajadores.
Los problemas se presentaron temprano en Pemex debido a “la baja eficiencia, ausentismo laboral, ausencia de disciplina y robos” (ver W. Grayson: “The Politics of Mexican Oil”). Desde el primer momento predominaron los objetivos sociales sobre la orientación comercial. Los precios en el mercado interno fueron subsidiados y la gerencia careció de autoridad para imponer la disciplina laboral requerida para construir una empresa rentable. Un ministro controlaba la junta directiva mientras que los otros cinco miembros nombrados por el presidente de la república eran también ministros u otros burócratas. Desde el pincipio el Director General fue una figura política estrechamente asociada al presidente, en preferencia a un tecnócrata. Uno de ellos, Antonio Bermúdez, inició un fuerte proceso de endeudamiento que llevó la deuda de Pemex de U.S. $ 76 millones en 1952 a unos U.S. $311 millones en 1958. Esta deuda crecería a unos U.S. $26.000 millones en la década de 1980 y a unos U.S. $ 50.000 millons hacia finales de 2008.
Hacia fines de la década de 1950 Pemex se encontraba cerca de la quiebra financiera y un 70 por ciento de su presupuesto era derivado del endeudamiento a corto plazo. Entre 1964 y 1976 la nómina laboral creció de 50.000 empleados a un costo de mil millones de pesos a 100.000 empleados, al costo de once mil millones de pesos. En 1970 los técnicos fueron obligados a sindicalizarse y para 2008 la empresa tenía unos 145.000 empleados.
Durante la presidencia de José López Portillo el Director general fue Jorge Díaz Serrano, quien fuera sentenciado a diez años en prisión en 1987, acusado de haberse apropiado indebidamente de unos U.S. $38 millones.
Aún hoy en día Pemex es percibida en México como un símbolo de independencia económica y progreso técnico. El gobierno la considera una herramienta de desarrollo nacional. Sin embargo, se endeuda con frecuencia en nombre del gobierno aunque deba absorber la deuda. Existe un exceso crónico de empleados. Los jefes sindicales aún ejercen control indebido sonbre el proceso de empleo y sobre las decisiones de la empresa. Hay mucha corrupción. La producción está declinando por falta de un adecuado nivel de inversiones. Como resultado, México pudiera convertirse en un importador neto de hidrocarburos a mediano plazo.
Pemex enfrenta un clásico y falso dilema ideológico: control y soberanía nacional vs – crecimiento y eficiencia. Demasiados mexicanos aún piensan que un país solo es soberano cuando el estado es dueño de todas sus fuentes de ingreso. Para estos mexicanos control es sinónimo de propiedad. Esto es un prejuicio. La nación se puede beneficiar de industrias que no sean propiedad estatal, siempre y cuando ejerza apropiado control a través de regulaciones y de un sistema de incentivos y restricciones (más de lo primero que de lo segundo). La creencia que soberanía exige propiedad estatal es falsa, como lo demuestran las economías abiertas de USA, Europa y Asia, donde la soberanía plena coexiste con la propiedad privada de complejos industriales estratégicos. El sentimiento mexicano parece estar basado significativamente en un profundo complejo de inferioridad derivado de su proximidad a los Estados Unidos.
PETROBRÁS.
La empresa de hidrocarburos brasileña fue creada en 1954, heredando los activos del Consejo Nacional de Petróleo, CNP. En ese momento se llevó a cabo una evaluación de los posibles recursos de hidrocarburos del Brasil, hecha por geólogos de USA y de Brasil, la cuál concluyó en que el país no poseía mayores prospectos. Este informe produjo una ola de nacionalismo en el país ya que muchos penssaban que Brasil tenía grandes recursos de hidrocarburos y que el informe era una maniobra extranjera para apoderarse de esos recursos. Bajo la presidencia de Joao Goulart este sentimiento se tradujo en el slogan “el petroleo es nosso”. Los sindicatos se fortalecieron apoyados por la izquierda radical. En la década de 1970 una reacción de los tecnócratas le permitió asumir mayores responsabilidades gerenciales, aunque la politización de la empresa se mantuvo durante las décadas de 1970 y 1980, debido al entorno fuertemente nacionalista que prevalecía en el país. Hasta hace unos 15 años Petrobrás era un fracaso. Brasil importaba petróleo y la empresa era ineficiente. Hoy Petrobrás es un gigante energético, preparado para ser un exportador neto de hidrocarburos y hasta pensando (de manera insensata, en mi opinion) en unirse a la OPEP. Petrobrás es una empresa internacional, con presencia en más de 25 países.
Petrobrás lo ha hecho conduciéndose de manera bastante diferente a Pemex. En lugar de continuar bajo el influjo sindical Petrobrás llevó a cabo cambios radicals en su estructura corporativa. Se convirtió en una empresa semi-pública vendiendo acciones en las bolsas internacionales. Los accionistas privados han servido para incrementar su transparencia y como un poderoso antídoto contra la corrupción. Esto fue, por supuesto, una decisión política ya que no hubiera sido posible sin el apoyo del Presidente Cardoso y, más tarde, de Lula. La razón prevaleció sobre las falsas emociones.
Hoy Petrobrás es una formidable historia de éxito. Está bien gerenciada y está descubriendo los hidrocarburos que los evaluadores de la década de 1950 no pudieron pronosticar. En esos días la costa afuera, donde se han encontrado los nuevos yacimientos, era aún una frontera casi inaccesible. Las evaluaciones negativas fueron esencialmente sobre la cuenca amazónica y ello permanece válido. Brasil no solo es un gigante en hidrocarburos pero un país pionero en el desarrollo y uso en gran escala de los bio-combustibles.
PETROLEOS DE VENEZUELA, PDVSA.
La empresa estatal venezolana de petróleos, PDVSA, fue creada en 1976, como resultado de la estatificación de las 16 empresas petroleras concesionarias existentes en el país. Este número fue reducido a cuatro y luego a tres empresas operadoras estatales integradas, bajo la coordinación de una empresa matriz de planificación y de finanzas. Este fue un modelo novedoso, diferente al concepto de monopolio estatal y sirvió para retener en la industria un saludable nivel de competencia entre las empresas, permitiendo a la casa matriz comparar comportamientos: costos de operación, calidad de la gerencia, eficiencia integral, etc, entre las empresas. La gerencia de estas empresas estaba constituída por los gerentes profesionales y experimentados quienes habían actuado en las ex-concesionarias privadas. Esto las diferenció de empresas estatales de otros países, en las cuáles la gerencia estaba frecuentemente politizada. Las actividades de las empresas eran dadas a conocer al público sistematicamente. Por unos 23 años, 1976 a 1999, la filosofía de la empresa estuvo basada en la rentabilidad. El dinero generado por la actividad petrolera iba al gobierno central para alimentar el presupuesto nacional en un ejercicio institucional del congreso, el cuál tenía representación pluripartidista. Sus actividades eran significativamente transparentes lo cuál le dió a la empresa gran credibilidad internacional. Durante esos 23 años la producción se mantuvo estable, las reservas de petróleo y gas se cuadruplicaron, la capacidad de refinación se duplicó y, en general, todos los aspectos del negocio fueron gerenciados profesionalmente. Durante la década de 1990 surgieron señales de politización en la empresa y la nómina creció indebidamente. Sin embargo, la empresa se mantuvo razonablemente sólida.
Esta situación cambió con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999, quien asumió el control político de la empresa y la puso al servicio de sus dos principales objetivos: (1), el establecimiento de un gobierno autoritario y, (2), la creación de una alianza hemisférica contra los Estados Unidos. Casi once años después Petróleos de Venezuela es una empresa gerenciada por el odio. Ha perdido unos 800.000 barriles diarios de capacidad de producción, sus activos se han deteriorado significativamente y su gerencia profesional ha dejado de existir. La empresa se utiliza para importar y distribuir alimentos para los pobres y para otras actividades que tienen poco que ver con su negocio medular. Petróleos de Venezuela todavía genera ingresos significativos debido a los altos precios del petróleo en los mercados internacionales. En once años unos U.S. $650.000 millons han entrado a los bolsillos de Chávez derivados de la venta del petróleo.
UN ANÁLISIS COMPARATIVO.
Parece evidente que el comportamiento de estas tres empresas está intimamente relacionado con el papel que repreesntan en sus respectivos países. En Brasil Petrobrás es una empresa comercial, en México Pemex es un símbolo de nacionalismo, en Venezuela PDVSA es una herramienta política al servicio de una dictadura. Los resultados están a la vista: Petrobrás es exitosa, Pemex se erosiona progresivamente y PDVSA está camino del colapso.
Dos ingredientes parecen claves: uno es la gerencia auónoma y profesional. El otro es la participación financiera y técnica del sector privado. Ninguna de las tres empresas está libre del componente político pero Petrobrás disfruta de una filosofía gerencial profesional, toma decisiones gerenciales en el contexto de una política nacional de energía y abiertamente invita la participación del sector privado. Pemex tiene una autonomía más limitada en materia de decisiones a nivel gerencial y tanto el estado como el sentimiento público limitan severamente la participación del sector privado en muchos aspectos de la actividad petrolera, especialmente corriente arriba. Petróleos de Venezuela está completamente politizada y sus actividades están basadas en consideraciones ideológicas, no comerciales. Sus socios están basados en consideraciones políticas: Rusia, China e Iran, hasta Vietnam! . En paralelo las empresas privadas internacionales que poseen tecnología y capacidad financiera son hostigadas y su participación en los grandes proyectos petroleros no es bien vista.
Las obsoletas ideologías socialistas y el pseudo-patroitismo son duros de matar. Es dudoso que Pemex pueda cambiar a corto plazo. Petróleos de Venezuela tendrá que esperar un cambio radical de régimen político si desea alterar su curso hacia el desastre. Petrobrás ya conoce la receta del éxito aunque no podemos sub-estimar la estupidez del mundo político. Los recientes descubrimientos de hidrocarburos costa afuera tiene a algunos líderes políticos brasileños hablando el idioma suicida de los petroestados.
Pemex está aún dominada por el prejuicio. Petrobrás ha aprendido las bondades de la razón. Petróleos de Venezuela es una agente del odio.