Felicidad chavista

Al comandante le gusta citar una frasecita fácil de Bolívar: "El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible". Hombre sí, quien se puede oponer a ser feliz, pero cada quien tiene una idea de felicidad. Y hasta ahora la democracia ha sido el único gobierno que permite que las infinitas ideas de felicidad puedan coexistir sin la exclusión y eliminación del otro. Este militar llanero, que gusta proclamar que su lugar ideal de felicidad es vivir en un cuartel, disfruta regalando los símbolos de sus sueños a granel, uniformes rojos, consignas unísonas, coreografías con su boina al centro, escuelas con una sola versión de la historia, la celebración de sus juveniles conspiraciones cuarteleras (.) y cuando le preguntaron porqué la reelección sin límite de veces dijo feliz: "estoy pintando mi obra, y si llega otro le puede poner otros colores, el pincel es al pintor como la reelección al presidente". Y allí sigue lleno de felicidad desde hace 10 años con vistas al 2021 y lo que siga, con su pincel rojo rojito repartiendo felicidad, a su único y soberano modo, arando en el mar.