Una semana antes de tomar posesión como presidente de la República, Felipe Calderón estaba por decidir algunos nombramientos de su gabinete, en particular el del secretario de la Defensa Nacional, para el que tenía cinco nombres, descartados los requisitos de lealtad y eficiencia que todos cumplían. Finalmente se decantó por el general Guillermo Galván Galván, que había sido subsecretario en el último tramo del gobierno de Vicente Fox.
Calderón comentó entonces que, a diferencia de éste, que había dejado la selección a los head hunters y con garantía de permanencia sexenal, aunque él hubiese sido una excepción, su gobierno sería diferente: los nombramientos los hacía personalmente y nadie tendría un contrato a seis años, dejando ver que su primera alineación sería como de transición, de acuerdo con el desempeño.
Hoy, a la mitad de su administración, Calderón ha cambiado a siete secretarios de despacho y a dos piezas clave: los titulares de la PGR y de Pemex.
El primero fue al principio, cuando Germán Martínez dejó la Secretaría de la Función Pública para irse a la presidencia del PAN. Lo suplió Salvador Vega.
Luego Beatriz Zavala saldría de Sedesol para que entrara Ernesto Cordero; Juan Camilo Mouriño relevó a Francisco Ramírez Acuña, en Gobernación; Gerardo Ruiz Mateos a Eduardo Sojo, en Economía; Alonso Lujambio a Josefina Vázquez Mota, en Educación Pública, y Francisco Mayorga a Alberto Cárdenas en Agricultura.
En noviembre de 2008, a la muerte trágica de Mouriño, designó a Fernando Gómez Mont en Gobernación y en su decisión de no dar un nuevo tramo a Guillermo Ortiz en el Banco de México, colocó ahí a Agustín Carstens para convertir a Ernesto Cordero en el primer panista al frente de Hacienda, siendo éste, con el de Arturo Chávez Chávez en la PGR, los cambios de mayor peso. Por fin Calderón se hacía de manera absoluta de las dos herramientas de control de gobierno más efectivas: Hacienda y la PGR, los dientes de su gestión.
Retales
1. ¿CUÁNTOS MÁS? Es muy lamentable la tragedia por la que atraviesa la familia Saba. La muerte de Moisés y su familia debe servir para que la autoridad cumpla su función y regule la operación de helicópteros y helipuertos;
2. CUEVAS. Dice la diputada Gabriela Cuevas que le tiene sin cuidado que haya entregado 40 millones de pesos a una constructora amiga para una obra que nunca se hizo. ¿De verdad el fuero alcanza para tanta arrogancia? ¡Cuidado! Igual se le complica; y
3. PROPAGANDA. Los spots de la Cámara de Diputados dando la bienvenida a nuestros paisanos por las fiestas de Navidad siguen pasando al aire en radio y televisión, cuando éstos ya regresaron a Estados Unidos, lo que confirma que lo suyo es la publicidad, no la atención a los paisanos.
Nos vemos mañana, pero en privado.
Joaquín López-Dóriga es conductor de noticieros de Televisa, autor de la columna En privado de Milenio Diario ( lopezdoriga@milenio.com) . Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld .
Nota del Editor: Este comentario editorial fue originalmente publicado en Milenio Diario, el 12 de Enero del 2010 . Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores
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